Leyendas mexicanas El Pípila

El día de hoy vamos a recordar uno de los hechos más importantes que ocurrieron durante el inicio de la lucha por la independencia de México. Obviamente haremos mención del “padre de la patria” así como de un personaje, al cual a veces no se le da la importancia histórica que debería.

Leyendas mexicanas El Pípila

Me refiero a Juan José de los Reyes Martínez (Más recordado por el sobrenombre de Pípila).

Veamos, ésta al igual que otras leyendas mexicanas cortas arranca en el estado de Guanajuato. Vale la pena recordar que fue en esa entidad en la que el cura Hidalgo hizo tañer la campana de dolores para informar al pueblo que empezaría la contienda para liberarse del yugo español.

Hidalgo fue avanzando poco a poco, ayudado por un ejército conformado con gente de campo. Es decir, la mayoría de sus armas no eran más que palos o machetes. Cuando llegó al frente de la alhóndiga de Granaditas, se percató de la importancia de tomar posesión de ese lugar, ya que en él se almacenaban riquezas tanto en especie como monetarias.

Sin embargo, una de las cosas que no tomó en consideración el “Generalísimo” fue que en ese sitio no solamente se ocultaban del fragor de la batalla, españoles, sino que también había connacionales. Con la diferencia de que estos pertenecían a una clase adinerada y por tanto, temían perder la vida en una de esas confrontaciones.

La batalla empezó y los soldados defendían la entrada de la alhóndiga de Granaditas. Ningún insurgente era lo suficientemente diestro como para librar a los soldados y así enfilarse hacia el interior de la construcción.

En un momento de lucidez, Hidalgo vislumbró que la única manera de obtener la victoria, era quemando la puerta principal. Algunos de sus allegados le dieron ideas acerca de cómo debía hacerse, mas no fue sino hasta que Juan José de los Reyes Martínez se ofreció como voluntario para ir personalmente y prenderle fuego a la puerta principal, que el método de ataque tomó forma.

– Yo lo haré. Sólo necesito encontrar algo con que protegerme.

El Pípila encontró una gran losa y la ató a su espalda fuertemente. Después, tomó una de esas antorchas que utilizaban los mineros en Guanajuato para alumbrarse durante las jornadas de trabajo y también se llevó varias varas de ocote.

Los soldados enemigos vieron lo que aquel hombre estaba haciendo, mas no le prestaron mucha atención pues creyeron que el peso de la piedra acabaría por vencerle. No obstante, cuál sería su sorpresa al observar que el Pípila se arrastraba con firmeza hasta la puerta.

Hubo muchísimos disparos, pero las balas rebotaban en la piedra, haciendo que las acometidas españolas fueran infructuosas. Juan José de los Reyes Martínez finalmente cumplió con su misión y el ejército insurgente se reabasteció con la intención de llegar a la Ciudad de México.

Hay quien dice que esa acción hizo que la Independencia de México tardará menos tiempo del esperado. Sin embargo, hay otro sector de historiadores que se atreve a aseverar que el error de Hidalgo, fue cambiar de ruta a pocos días de arribar a la capital, ya que con ello le dio tiempo al ejército realista de reagruparse.